Hace unos días, leía en el blog de mi amigo David un post inspirado en el Blog Salmón sobre un tema ya recurrente aquí en Efecto Mariposa: España suspende en I+D (o quizás debería decir, “sigue y sigue y sigue suspendiendo“…).
Leo hoy en El País, una noticia que viene a confirmarlo y, peor si cabe, a poner más negra todavía más la cosa: «la lenta adaptación a las nuevas tecnologías y las limitaciones del sistema educativo merman la competitividad de España».
El Consejo Europeo de Lisboa, celebrado en marzo de 2000, nació de la voluntad de dar un nuevo impulso a las políticas comunitarias, cuando la coyuntura económica en los Estados miembros de la Unión Europea era ciertamente prometedora y optimista.
El Consejo estableció nuevos objetivos estratégicos de la UE a fin de reforzar el empleo, la reforma económica y la cohesión social como parte de una economía basada en el conocimiento, un objetivo con previsiones de cumplimiento para 2010.
Ahora, un estudio elaborado conjuntamente por el Consejo (encargado de supervisar los acuerdos de la cumbre de Lisboa) y Accenture ha hecho sonar todas las alarmas: en estos momentos, Europa es incapaz de formar al personal cualificado necesario para competir en el futuro con Estados Unidos y los países emergentes de Asia en la economía del conocimiento.
El caso de España es todavía más desesperante: nos encontramos en el furgón de cola y suspendemos en cuatro asignaturas fundamentales:
- Gasto en educación e I+D
- Universidades de alto nivel
- Número de licenciados en ciencia y tecnología
- Atracción de estudiantes y profesionales extranjeros
Los expertos coinciden en que la economía española debe abandonar patrones de competitividad basados en bajos costes y crear un nuevo modelo que estimule la especialización, la innovación y la definición de las marcas.
Según las cifras de la OCDE indicadas en el artículo de El País, en 2002 EE UU invirtió el 6,6% de su PIB en conocimiento, frente al 3,9% de Alemania, el 3,7% de Francia y Reino Unido y el 2,8% de España.
Alguien dirá que el problema es la falta de medios e incentivación y de políticas adecuadas por parte del Gobierno. Creo que eso sería no hacer un análisis completo, puesto que desde los sucesivos Gobiernos que hemos tenido hasta la fecha se han potenciado gran número de medidas que no han tenido el éxito deseado, por lo que el problema debe tener más trasfondo.
A mi modo de ver, los problemas guardan relación con el ámbito cultural y empresarial de nuestro país. Así, el tejido empresarial español está formado principalmente por PYMEs, incapaces en su mayoría de ofrecer empleados la formación en nuevas tecnologías que, gracias a sus economías de escala, sí proporcionan las grandes empresas. Por su parte, la construcción, uno de los recientes grandes motores económicos, es un sector que poco apoya el desarrollo tecnológico…
El resumen es que seguimos sin ser competitivos, y de una forma u otra nos terminará pasando factura…