La crisis, esta crisis al menos, parece que se pasea por barrios (antes de atenazarnos la garganta a todos al unísono). Junto a la crisis inmobiliaria y de la construcción, uno de los primeros sectores que la está padeciendo de lleno es (y creo que está bastante clara la relación causa-efecto) el de la prostitución.
Hace unos días leía, vía Espido Freire, los datos que aportaba Anela, la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne: las mujeres extranjeras rebajan hasta un veinte o treinta por ciento sus tarifas, y las españolas han regresado al mercado del sexo.
Pero no sólo de rebajas vive el hombre (y mucho menos la prostitución). Ante la crisis de demanda, leo ahora que se ha multiplicado la oferta de "sushi girls", mujeres que se ofrecen para hacer de "plato humano", con el sushi cubriendo su cuerpo desnudo. Estrictamente hablando no es prostitución, pero tengo claro que el mercado destinatario es el mismo. Así que ante la crisis, rebajas, sí, pero también diversificación.