Un propietario, un colono, un fabricante o un comerciante, aun cuando no empleen un solo trabajador, pueden
generalmente vivir un año o dos, disponiendo del capital previamente adquirido. La mayor parte
de los trabajadores no podrán subsistir una semana, pocos resistirán un mes, y apenas habrá uno
que soporte un año sin empleo. A largo plazo, tanto el trabajador como el patrono se necesitan
mutuamente; pero con distinta urgencia.
Rara vez se oye hablar, al decir de algunos, de acuerdos entre patronos, pero es frecuente, en
cambio, oír hablar de los realizados entre obreros. Pero quienes se imaginan que las cosas
discurren de esta suerte, y que los patronos raras veces se ponen de acuerdo, ignoran tanto la
realidad como el asunto.
La riqueza de las naciones
ADAM SMITH