En el workshop sobre Ethics, Justice and Gender recientemente celebrado en Madrid bajo los auspicios de la
FUE, Ingrid Roybens, hoy en la Erasmus University Rotterdam, presentó una preciosa pieza de investigación sobre la más que probable falta de justificación de la división del trabajo tradicional basada en el género o sexo. Pero, aunque sea injusto, no tengo más remedio que callar sus méritos académicos y limitarme a contar que, para mi sorpresa, me contó que había asistido a aquella primera Summer School de la FUE que organizada por Salvador Barberá, se celebró en Venecia hace once temporadas y que contó, entre otras, con la presencia de Amartya Sen. Ingrid hizo su doctorado con este premio Nobel y después de algunos años fuera de Europa vuelve a su casa. Reconozco que me emocioné por lo que toca a la labor callada de la
FUE.