Se acabó esta falsa ilusión de que el mundo puede ser un paraíso. Lo puede ser, pero solo a ratos y se acabaron los ratos de este año. Pero vendrán otros años, piensan los jóvenes y, además, hay tantas cosas por hacer…piensan los activistas de su propia causa. Tantas, pienso yo, que tengo prisa, que igual no me da tiempo y no puedo plegarme al ritmo de otros. Tampoco qiuero. Quiero dar la vuelta al mundo con la rubia de siempre y el depósito lleno. Sin destino fijo.