Lorenzo Silva irrumpió 1998 en el magro panorama de la novela negra española con El lejano país de los estanques protagonizada por Chamorro y Bevilacqua, dos guardias civiles de la nueva generación. En 2000 la novela se convirtió en serie con El alquimista impaciente que ganó además un premio Nadal y fue llevada al cine por Patricia Ferreira en 2002 con Ingrid Rubio en el papel de Chamorro. En 2002 apareció La niebla y la doncella, una de las mejores entregas de la serie, ambientada en esta ocasión en Gomera. En 2004 se publican reunidos en el volumen Nadie vale más que otro una serie de cuatro cuentos con Bevilacqua como protagonista que Silva había escrito intercalados entre las novelas. Y finalmente en 2005, con La reina sin espejo la serie se traslada a Barcelona en la que hasta ahora ha sido la última entrega. A pesar de cierta pedantería estilística del autor (que es de esos que intentarían ligar en un cuarto oscuro citando a Benedetti), estas novelas disfrutan de excelentes tramas y ambientaciones. Ideales para leer de un tirón durante el verano.