Contra la ética protestante de Max Weber, Pekka Himanen describe la ética de los autodenominados hackers (que no crackers), se dediquen o no a la programación, que podría resumirse como una forma de vivir y trabajar centrada en la libertad, el deseo de compartir y la pasión por lo que uno hace, rechazando el dinero como recompensa a cambio de la satisfacción del trabajo bien hecho, compartido y abierto.