He tenido niña saharaui en casa. Este año, ya con sus 13 años, ha dejado de ser una niña, y como no podía ser otra cosa, ha dejado de ser una niña "aquí y ahora".Explicarle a una niña que no entiende muy bien tu idioma, lo que es un tampax y cómo se utiliza, y más viniendo de un sitio dónde tienen la fortuna de no saber quién es Silke, es MUY complicado, pero es aún más VIOLENTO.
Yo intento explicarle sin mucha fortuna cual es el lugar de destino del tampax y ella me mira con la misma cara que podría Obelix al decir "estos romanos están locos". Cuando me pide que compruebe si está bien, tengo la irrefrenable necesidad de hacerme la ligadura de trompas con un tenedor mismamente.
A todo esto hay que unirle la edad del pavo. El "déjame en paz" era algo a lo que ya nos tenía acostumbrados. Ahora lo que se lleva es la callada por respuesta. Ahí va ella con su mp3 con Franco Battiato y ya. No contesta a ninguna de tus preguntas: sólo te hace caso si antes le das un bocadillo de Nocilla y sólo hace frases que empiecen por "Tengo (hambre)" o "Quiero (Fanta)".
Encima, hay que tener en cuenta que soy yo y ese factor hace las cosas aun más complicadas:
- Yo, en mi absoluta inconsciencia, se me ocurre irnos a El Retiro a patinar el día del orgullo gay. Creo que nunca he visto unos ojos tan abiertos.
- Los antibióticos que tenía que tomar se nos olvidan siempre.
- Nos hemos bajado a la piscina y como estamos en el momento "perro del hortelano", he tenido que estar a remojo con ella en la piscina unas dos horas, con lo que he salido arrugada y quemada de codos para arriba.
- He instalado en mis ventanas una mosquiteras con la gran suerte (e ironía) de dejar un bicho inmortal dentro de mi casa que esta noche tenía un hambre voraz.
Así que son las cinco de la mañana, estoy posteando. Es lo único positivo que se me ocurre, eso y que probablemente ésto me sirva para reprimir mi reloj biológico por lo menos otros dos años.