Los hermanos mayores son más inteligentes que los pequeños. No lo digo yo, lo dice Science y un grupo de científicos noruegos, que deben de ser todos primogénitos.
La razón es que los padres se esfuerzan más con los hermanos mayores que con los menores.
Yo soy la pequeña de tres hermanos. Dos varones y medio, porque Mama-Tirita dice que soy un chico con tetas, que carezco de cualquier destello de femineidad.
Cuando yo nací, Mamá-Tirita tenía 40 años, dos jovenzuelos casi en la edad del pavo y un señor marido al que cuidar. Yo recuerdo mi infancia haciendo preguntas a mi madre del tipo "Mamá ¿por qué tenemos orejas?" y Mamá-Tirita pedía el comodín del público y me mandaba al regazo de mi hermano mayor que estaría escuchando a los Ñu a toda pastilla. Mi hermano me contestaba algo así como "Niña, vete a China" y así me pasaba el día deambulando por la casa de progenitores a primogénitos y "aldenmedio" que siempre ha sido neutro como la lejía.
Es cierto que yo lo tuve todo moderadamente más fácil. Cuando empecé a salir, mi hermano ya había pasado varias noches "en paradero desconocido" así que mi me dejaron salir hasta las once. No estoy hablando de cuando tenía 13 años. Tuve que volver a casa a las 00:00 hasta los 21 años. El día que llegué a la una de la mañana mi padre me dijo "estás castigada hasta que te cases" y yo rompí a reír porque aquello más que un castigo padre-hija, parecía una maldición gitana.
Y claro, mis hermanos nunca han sido susceptibles de ser violados, degollados, azotados y sodomizados. Según Mamá-Tirita, los chicos cuando salen, beben; las chicas cuando salen, se maquillan hasta el himen.
Bien sabe todo el mundo, que yo me he dedicado toda mi adolescencia a ensayar en el grupo de teatro, a doblar películas de chinos (que era muy bueno para desarrollar la capacidad de improvisación) y a cosas frikis como jugar al parchís con mis amigas.
