
Este año me voy de VACACIONES.
En los últimos tres días he pasado por Brasil, Corfú, Gambia, Madeira y Samaná (que no sabía ni dónde estaba, lo confieso).
Me voy sola. Sola yo y mi suplemento por la habitación individual.
Hay que reconocer que el mundo no está hecho para los "singles": solo hay que ir a la frutería y mirar una sandía. Con una sandía vulgar, mis pelusas y yo podríamos alimentarnos un mes y medio. Parece mentira que con los avances de la ingeniería genética, no se hayan inventado ya sandías-para-soleros con el tamaño de un coco.
Ayer, al comentarle a Mamá-Tirita el plan confuso de mis vacaciones, me preguntó: "¿Con quién vas?" y yo sólo supe decir... "con gente", para evitar el sermón sobre los peligros de viajar sola, de comer sola, de ducharse sola y de meter los dedos en un enchufe sola.
"Eso ya me lo imagino, no pensaba que te fueses con un rebaño de cabras... pues vayas donde vayas, ten cuidado con las guerrillas, que ya hay guerrillas hasta en Huesca".
En fin, vaya donde vaya, tendré que aprender la palabra "bragas" en el idioma local de mi destino, ya que, según las últimas encuestas del Cosmopolitan, es la palabra que más puertas abre.
Por cierto, ¿Blas era un plátano o un limón?


Llevo desde el lunes leyendo sobre la novedad que acaba de sacar 

