Aurora me envía la noticia del Gadgetoblog sobre la impresora HP Printing Mailbox, que permite la impresión de correos electrónicos sin necesidad de contar con un PC (un post propio de la sección “Divertido aunque inútil” del blog de mi amiga María Luisa)
La impresora (véase imagen adjunta) imprime correos electrónicos conectándose directamente a la red, ya sea a través del ADSL o la línea telefónica, tal y como si fuera “un fax adaptado al siglo XXI”, en palabras del artículo mencionado.
En el Gadgetoblog lanzan la pregunta de si al lector le parece una locura, y a mí personalmente sí me lo parece ya que, por mucha “fobia al ordenador” o ganas de “simplificarte la vida”, en la época en la que vivimos me parece que imprimir todos los correos recibidos en una cuenta tiene varios problemas:
- ¿Qué ocurre con el correo spam? Creo que nadie es ajeno a la recepción en su cuenta de mails no deseados de ofertas de compra de fármacos on-line (Viagra, Cialis), operaciones quirúrgicas (aumento de senos, alargamiento de pene), y un largo etcétera.
- ¿No está ya suficientemente castigado el Amazonas? Cualquiera me podrá decir que utilizando papel reciclado se rebaja el atentado medioambiental, pero será que soy desconfiado y no sé pero me da que en pocas casas comúnmente se compra papel reciclado…
Según informan en el Gadgetoblog, la impresora es parte de un servicio de correo llamado Presto que filtra el spam y la publicidad. Bueno, todos los filtros antispam que conozco tienen sus agujeros y la efectividad, aunque muy alta, nunca es del 100% (los mejores se acercan al 96%).
La comparación con el fax, dispositivo que data de 1863, no me convence ya que si bien es cierto que es complicado deshacerse de algunos hábitos y tecnologías, sigue sin considerarse en los mismos términos el envío de un burofax que el correo electrónico.
El envío de burofax tiene la utilidad de que se certifica tanto el envío a su destinatario (como una carta certificada con acuse de recibo), como el contenido de lo enviado, del cual el contratante del servicio guarda una copia sellada por el funcionario.
Ese carácter de registro permite garantizar el no repudio en origen y destino, lo que no resulta tan fácilmente alcanzable en su contraparte de correo electrónico, requiere el uso de la firma digital, y socialmente no guarda la misma confiabilidad (que es lo que hace que “sea un componente artificial de seguridad y fiabilidad que no tiene un adjunto de correo electrónico“).
No soy un especial ferviente seguidor de la “oficina sin papel” (siempre he pensado que en ocasiones en imprescindible trabajar con “documentos en papel” en lugar de “en pantalla“), pero el uso de este dispositivo no lo veo necesario ni conveniente en absoluto.
Se abre la veda de opiniones: ¿os lo compraríais? ¿os parece útil?